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Mala suerte o coincidencia: ¿Me orinó un tiranosaurio rex?

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Miren, voy a decir que todo esto le pasó a «un amigo», para que no me dé pena en caso de haberme convertido oficialmente en Mr. Chamoy por pura mala suerte o coincidencia (y por aquello de estar obscenamente salado).

Dicen que cuando te llueve, te llovizna. Pero lo que van a leer a continuación no fue una llovizna; fue un maldito huracán categoría 5 de eventos desafortunados que ni a los guionistas más retorcidos de la televisión se les hubieran ocurrido. Si creen que están teniendo un mal día porque se les quemó la tostada, siéntense, preparen un té de manzanilla (después entenderán por qué) y acompáñenme a desmenuzar esta bitácora del caos.

El Minuto a Minuto de la Saladez Absoluta

Momento 1: La rebelión de la flora intestinal

Todo comenzó con un ataque biológico interno. De la nada, el bicho estomacal del año decidió mudarse a nuestra casa y hacer una fiesta masiva.

El problema es que a mí me tocó el pase VIP premium: terminé en el consultorio del doctor, conectado a un suero, tragando pastillas como si fueran dulces y desarrollando una relación extrañamente cercana, dependiente y sentimental con el retrete.

Nota de supervivencia pop: Cuando estás a base de puro suero y dieta blanda, descubres que el agua de arroz tiene el mismo sabor que la tristeza. Actualmente sigo en proceso de rehabilitación, aprendiendo a volver a confiar en la comida sólida y saliendo adelante con pura dignidad.

Momento 2: El misterio de la empresa fantasma

Apenas iba saliendo del bache estomacal y empezaba a tolerar la luz del sol, cuando el universo dijo: «¿Ah, ya te sientes mejor? Sostén mi cerveza». Viene el segundo golpe: mi esposa se queda sin chamba.

Pero el giro de la trama digno de un capítulo de Black Mirror es que no la corrieron, ni renunció, ni recortaron personal… ¡es que de pronto la empresa comenzó a ya no existir! Sí, así como lo leen. Un día estás trabajando normal y al otro el lugar parece un portal al vacío. Desempleo y desaparición corporativa mística en el mismo combo.

🚩 Red Flag Laboral: Si los canales de Slack de tu empresa se borran y el jefe directo empieza a contestar desde un número con clave lada de una isla desconocida, amigo, tu empresa ya pasó al plano espiritual.

Momento 3: Bienvenidos a Atlantis (La inundación)

Por si la tensión financiera y la dieta blanda no fueran suficientes para mantenernos entretenidos, el cosmos pensó que nos hacía falta dinámica de grupo y un elemento acuático para limpiar las malas vibras.

¡Y pum! Una hermosa inundación en la casa por culpa de una fuga de agua. Pasamos de buscar trabajo en portales de internet a buscar salvavidas y cubetas en cuestión de minutos. El agua subiendo y nosotros en modo supervivencia.

Momento 4: El árbol que quería ser Transformer

Rama de árbol cayendo sobre el coche, ¿mala suerte o coincidencia?

Ayer, un árbol de la calle decidió que ya estaba harto de la fotosíntesis y de la gravedad, así que dejó caer una rama gigante de la manera más dramática posible.

¿Dónde cayó? A un milímetro exacto del carro. No le pegó por pura obra del espíritu santo, las leyes de la física y un milagro matemático de centímetros. Pero el susto cardiaco de asomarte por la ventana inundada y ver una duna forestal abrazando la defensa de tu coche no te lo quita ni un bolillo pa’l susto.

Momento 5: El misterio del dinero fantasma

Hoy tocaba recibir un depósito que ya estaba más que cantado, presupuestado, necesitado y bendecido por todos los santos del calendario. ¿Y qué creen que pasó? Se fue a otra cuenta.

El dinero literal cobró vida, vio nuestro panorama y dijo: «Ahorita no, joven, me voy a donde no haya tanta sal». Ya no sé si llamarle mala suerte o coincidencia, pero ahora estamos en trámites de rescate bancario. Deséenme suerte porque el banco se mueve a velocidad de tortuga con flojera un viernes por la tarde.

Momento 6: El toque final... La cascada interior

Goteras cayendo en la escalera de una casa, ¿mala suerte o coincidencia?

Y para cerrar con broche de oro esta semana perfecta de «Lo Absurdo», justo cuando pensábamos que el juego de mala suerte o coincidencia ya había terminado y que podíamos descansar en la sala (ya seca), descubrimos una hermosa gotera en medio de la escalera.

No es una filtración cualquiera, tiene toda la pinta de convertirse en una atracción turística de estalagmitas si la dejamos una semana más. Si me ven vendiendo boletos en la entrada para «La Gran Cascada del Respondón», ya saben por qué.

Mala suerte o coincidencia: ¿Genialidad estadística o la ley de Murphy?

Aquí es donde me pongo a reflexionar con ustedes. ¿Será que abrí un paraguas adentro de la casa mientras rompía un espejo arriba de un gato negro? ¿O será simplemente que las leyes de Murphy se alinearon para demostrarme quién manda en el multiverso?

Sinceramente, prefiero tomarlo por el lado amable y pensar que es una mala suerte o coincidencia matemática perfecta: tantas cosas saliendo mal al mismo tiempo solo significan una cosa… ¡que lo que viene tiene que ser jodidamente bueno! Ya nos gastamos toda la sal del 2026 en una sola semana. De aquí para adelante, todo es ganancia.

¿Y a ustedes qué tal les va? ¿Su casa sigue seca, su estómago digiere comida normal y su empresa todavía existe en el plano físico? Presúmanmelo en los comentarios para darme envidia de la buena. ¡Los leo desde la comodidad de mi escalera con cascada artificial!

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